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| Edición utilizada |
Si llegó la novela hasta mí, o yo
llegué hasta ella; no lo sabría decir. Repasemos lo sucedido desde
el principio: El
club de la lucha es una
asombrosa película del año 1999, dirigida por David Fincher, que
podemos considerar como uno de los hitos cinematográficos más
notables de la cosmovisión y la estética postmodernistas del final
del siglo XX. Y está basada en la novela homónima de Chuck
Palahniuk del año 1996, el primer libro que consiguió publicar este
autor hasta ese momento maldito y denostado por las editoriales y los
agentes literarios norteamericanos. Con
ella consigue ganar un par de premios importantes, atrae la atención
de los productores de Hollywood, y se garantiza abandonar para
siempre su condición de maldito, inaugurando una larga y prolífica
carrera como novelista.
Entre otras muchas en cuyas portadas reza la referencia a El club de la lucha, publica en 2002 Lullaby, traducida literalmente como Nana en la única edición en castellano que he podido localizar. Y en algún momento de mi periplo en tierras británicas, el libro usado me sale al paso, o yo me topo con él, y después de unos cuantos años de reposo en diversas estanterías, al fin me lo leo. Con el regusto de haber revisionado El club de la lucha recientemente, me adentro en las páginas de este viaje plagado de muerte y humor negro por los cuatro costados de los Estados Unidos, acompañando a los protagonistas en una misión imposible y casi absurda que salvará al mundo, muy a pesar del escepticismo y el cinismo con el que se retrata la grotesca civilización humana.
Caracterizada habitualmente como una novela de terror y humor negro, la historia trata de un periodista que descubre accidentalmente un poema para niños que acaba con la vida de quien lo escucha. De forma aparentemente azarosa, coincide con una extraña mujer que resulta conocer también esta poesía, y junto con su secretaria y su novio antisistema deciden emprender un viaje con una misión bien clara: localizar y destruir todas las copias del libro que contiene esa nana letal. Hay bastantes ecos que nos recuerdan, de manera inevitable, a la famosa película de Brad Pitt y Edward Norton: los encuentros fortuitos, el desconcierto del héroe inmerso en una misión que lo sobrepasa, la desilusión del fin de siglo y la visión pesimista de la sociedad humana; todo ello mezclado con una sutil ironía sardónica, comicidad y elementos trágicos aderezados por una historia de amor poco ortodoxa.
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| Edición en castellano, con portada extrañamente familiar |
Sin duda, uno más de esos libros que terminas con tristeza, como el fin de unas idílicas vacaciones.

